Os propongo una reflexión: pensad en las mujeres y hombres que os parecen más atractivos y, ahora, deteneos a analizar por qué. Seguramente no son especialmente guapos ni sus rasgos están dentro de los cánones de belleza pero seguro que sí tienen ese algo que llamamos estilo, elegancia o “je ne sé quoi” que dicen los franceses.

Si nos fijamos bien, veremos que todas esas personas tienen un cutis hidratado, bonito y luminoso, unas manos y pies cuidados y una piel tersa; no importa si son jóvenes o maduros, si tienen arrugas o su piel es lisa, lo que nos atrae es la luz que despiden, el brillo de sus ojos, esa sensación de seguridad que imprime el sentirse bien consigo mismo.

Pues, aunque cueste creerlo, todos podemos conseguirlo; vamos a regalarle a nuestro cuerpo cuidados y atención y veréis qué bien nos sentimos y cómo los demás lo notan.